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Proyecto de presupuesto 2018 es una pieza importante para encauzar el rumbo de las finanzas públicas

Reiteradamente los presupuestos se han presentado a la Asamblea Legislativa mostrando una serie de fallas que se han ido agravando cada vez más. Los ingresos sobrestimados y los gastos subestimados u omitidos han sido de los errores más crasos en los presupuestos aprobados; resultando en equilibrios presupuestarios ficticios que permitieron aprobarlos rápidamente con mayoría simple. En la práctica, esto se ha traducido en gastos ineludibles y predecibles que no cuentan con financiamiento, por lo que se recurre a la emisión de deuda de corto plazo para financiar en forma permanente el gasto corriente

Areas de Investigación:

Programa / Departamento: 
DEC
Autor Personal: 
Carolina Alas de Franco
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Reiteradamente los presupuestos se han presentado a la Asamblea Legislativa mostrando una serie de fallas que se han ido agravando cada vez más. Los ingresos sobrestimados y los gastos subestimados u omitidos han sido de los errores más crasos en los presupuestos aprobados; resultando en equilibrios presupuestarios ficticios que permitieron aprobarlos rápidamente con mayoría simple. En la práctica, esto se ha traducido en gastos ineludibles y predecibles que no cuentan con financiamiento, por lo que se recurre a la emisión de deuda de corto plazo para financiar en forma permanente el gasto corriente
La Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), solicitó realizar un importante estudio retrospectivo sobre siete áreas fundamentales para el desarrollo de los países, para lo cual seleccionó un conjunto de proyectos que se implementaron a través de acuerdos bilaterales con cada uno de los gobiernos de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras. Estas naciones, por su nivel de ingreso, de acuerdo con la clasificación del Banco Mundial se sitúan como países de renta media baja, y han mostrado en las dos últimas décadas un fortalecimiento de sus democracias, han observado un crecimiento más estable de sus economías, pero aún registran elevadas tasas de pobreza y desigualdad.
Uno de los mayores desafíos económicos en El Salvador, como en muchos países en desarrollo, es la insuficiente generación de empleo formal, ya que la informalidad es alta entre los ocupados. De acuerdo con la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) 2013, solo el 31.1% de hombres y 27.6% de mujeres en edad de trabajar se encontraban afiliados a algún tipo de seguridad social. Además, se estima que cada año el país necesitaría crear más de 60,000 empleos para absorber la nueva fuerza de trabajo, pero la realidad es aún muy distante. Por ejemplo, en febrero de 2015, cotizaron al Instituto Salvadoreño del Seguro Social 795,411 trabajadores, es decir, 8,369 cotizantes más que en febrero de 2014; a pesar de este aumento, los empleos generados hasta febrero de 2015 son solo el 27% de los 30,527 que se lograron aumentar al mismo mes de 2014.
Hasta 1998, en El Salvador funcionaba un sistema de pensiones basado en un régimen financiero de reparto, denominado Sistema Público de Pensiones (SPP), en el cual los beneficios que recibían los afiliados eran generosos al compararlos con los aportes que habían realizado y existía un manejo deficiente de las inversiones de estos fondos. Por tales razones, en 1996 la Asamblea Legislativa, por medio del Decreto 927 “Ley del Sistema de Ahorro para Pensiones” creó un nuevo sistema, en el cual las pensiones se financian con el ahorro que se acumula en las cuentas individuales de ahorro para pensiones que pertenecen a los afiliados, y es administrado por las administradoras de fondos de pensiones (AFP).
En los últimos años han sido cada vez más evidentes los problemas de liquidez del gobierno, en la medida que las finanzas públicas se han ido debilitando, sobre todo a partir de 2008 con el ensanchamiento de la brecha fiscal y el rápido crecimiento de la deuda.
La pobreza es un fenómeno que ha estado presente en la humanidad desde hace muchos años, en tanto los primeros estudios científicos y esfuerzos por cuantificarla se registran a finales del siglo XIX. A continuación se presentan brevemente a dos investigadores cuyos aportes son considerados un hito en el estudio de la pobreza.
Con base en la revisión realizada de las leyes, políticas nacionales y programas que inciden en la inserción laboral femenina en El Salvador y a la luz de los factores que facilitan y restringen a las mujeres tener acceso a un trabajo ‘favorable’ según Beneke de Sanfeliú, et. al (2015), se considera que en los últimos años se han llevado a cabo esfuerzos por crear políticas nacionales y programas específicos para mejorar la inserción laboral femenina y aumentar su empoderamiento. Además, se cuentan con leyes que velan por la no discriminación laboral por sexo y que velan por derechos en momentos de maternidad. En el mejor de los casos, estas dan cobertura real a las asalariadas formales. Dado que los indicadores laborales femeninos no han avanzado considerablemente en las últimas décadas, para analizar y reorientar, de ser necesario, a las políticas y programas actuales, se requiere comprender las necesidades que ellas tienen para lograr una inserción laboral favorable y avanzar económicamente.
La Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), solicitó realizar un importante estudio retrospectivo sobre siete áreas fundamentales para el desarrollo de los países, para lo cual seleccionó un conjunto de proyectos que se implementaron a través de acuerdos bilaterales con cada uno de los gobiernos de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras. Estas naciones, por su nivel de ingreso, de acuerdo con la clasificación del Banco Mundial se sitúan como países de renta media baja, y han mostrado en las dos últimas décadas un fortalecimiento de sus democracias, han observado un crecimiento más estable de sus economías, pero aún registran elevadas tasas de pobreza y desigualdad.

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