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¿Qué es ser pobre?

Autor: 
Ana Marcela López Torres
Fecha: 
Jue, 12/12/2019

La pobreza es un concepto difícil de definir y, por ende, su medición también puede representar un reto. En El Salvador, las medidas más usadas son dos: la pobreza monetaria[1] que como parámetro utiliza el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA)[2] y la pobreza multidimensional, que identifica una serie de privaciones que las personas pueden experimentar de manera simultáneaen su educación, calidad del hábitat, condiciones de su vivienda, trabajo y seguridad social, salud, servicios básicos y seguridad alimentaria. Aunque ambas son importantes, el abordaje y el alcance que permiten del estudio de la pobreza es bastante diferente.

Por un lado, según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) 2018, a partir de la medición de la pobreza monetaria se sabe que alrededor de uno de cada cuatro hogares salvadoreños se encontraba en situación de pobreza. Por otra parte, a través de la medición multidimensional, se estima que casi tres de cada diez hogares son pobres[3]. Al comparar ambos datos, se puede observar que existe una diferencia de más de 46 mil hogares que si bien es posible que registren el ingreso requerido para no ser clasificados como pobres, pero sufren de otras privaciones.

Para ilustrar esta idea, consideremos dos hogares, los cuales tienen una composición y un ingreso familiar per cápita idéntico. Sin embargo, a diferencia de la primera familia, la segunda tiene acceso a agua potable desde un chorro dentro de la vivienda; los niños frecuentan el parque de la comunidad con completa seguridad y, además, gozan de alumbrado eléctrico en su colonia. Por su naturaleza, la medición monetaria invisibiliza estas circunstancias y consideraría a ambos hogares en una situación de igualdad, aun cuando la evidencia empírica indicaría lo contrario. Esto no significa que esta medición sea incorrecta, dado que el ingreso permite satisfacer muchas de las condiciones necesarias para tener una calidad de vida decente; no obstante, es importante reconocer que su alcance es incompleto. Más aun, a la realidad material de la pobreza también se le suman las expectativas y percepciones de las personas. Un esfuerzo para entrever esta dimensión se realiza en el Informe de Calidad de Vida de la iniciativa Cómo Vamos[4], donde se cuestiona acerca de la autopercepción de pobreza, bajo el entendido de que cada persona es la mejor autoridad para juzgar el bienestar propio. Por ejemplo, en el municipio de San Salvador, alrededor de dos de cada cinco personas se consideraban a sí mismas como pobres, lo cual, según dicho informe, se debe principalmente a limitaciones económicas, falta de empleo o expresan que los costos de la vida son altos y no es posible satisfacer sus necesidades.

En suma, debido a que la medición monetaria y no monetaria de la pobreza pueden arrojar luz acerca de diferentes fenómenos (Mahler, D. et al, 30 de octubre de 2018), no se puede considerar a una más importante que la otra, sino más bien como complementarias. Por lo tanto, el enfoque que se elija dependería, entre otras cosas, de los recursos que se tengan disponibles y el objetivo para el cual se desea llevar a cabo la medición. Lo más importante es que este ejercicio sea utilizado para redireccionar y revitalizar las acciones de política para aliviar las carencias de la población y que no se convierta en un mero registro histórico de la evolución la pobreza en el país.

[1] La pobreza monetaria puede clasificarse como extrema (hogares que con su ingreso per cápita no alcanzan a cubrir el costo per cápita de la CBA) y relativa (hogares que con su ingreso per cápita no alcanzan a cubrir el costo de la CBA ampliada (dos veces el valor de la CBA)).

[1] La CBA per cápita en 2018 fue de $53.40 en el área urbana y $34.03 en la rural.

[1] Para que un hogar sea considerado en situación de pobreza multidimensional en El Salvador, debe presentar privaciones en siete o más de los veinte indicadores utilizados (EHPM, 2018).

 

[1] La iniciativa “El Salvador Cómo Vamos” de USAID, Glasswing y FUSADES es un observatorio ciudadano para y desde la sociedad civil, que monitorea la calidad de vida de los habitantes de diferentes municipios (FUSADES, 26 de octubre de 2018).

 

Referencias

DIGESTYC, (2019). Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2018. Ministerio de Economía. Gobierno de El Salvador.

FUSADES (26 de octubre de 2018). Observatorio ciudadano “El Salvador Cómo Vamos” evaluará calidad de vida en municipios. Disponible en: http://fusades.org/lo-ultimo/noticias/observatorio-ciudadano-%E2%80%9Cel-salvador-c%C3%B3mo-vamos%E2%80%9D-evaluar%C3%A1-calidad-de-vida-en

Mahler, D.; Friedman, J.; Lugo, M. A., & Wadhwa, D. (30 de octubre de 2018). Does monetary poverty capture all aspects of poverty? Disponible en: https://blogs.worldbank.org/developmenttalk/does-monetary-poverty-capture-all-aspects-poverty



[1] La pobreza monetaria puede clasificarse como extrema (hogares que con su ingreso per cápita no alcanzan a cubrir el costo per cápita de la CBA) y relativa (hogares que con su ingreso per cápita no alcanzan a cubrir el costo de la CBA ampliada (dos veces el valor de la CBA)).

[2] La CBA per cápita en 2018 fue de $53.40 en el área urbana y $34.03 en la rural.

[3] Para que un hogar sea considerado en situación de pobreza multidimensional en El Salvador, debe presentar privaciones en siete o más de los veinte indicadores utilizados (EHPM, 2018).

[4] La iniciativa “El Salvador Cómo Vamos” de USAID, Glasswing y FUSADES es un observatorio ciudadano para y desde la sociedad civil, que monitorea la calidad de vida de los habitantes de diferentes municipios (FUSADES, 26 de octubre de 2018).

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