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El Salvador con vientos favorables, pero sin generar empleos formales

Autor: 
DEC
Fecha: 
Jue, 01/04/2018

Durante 2017, El Salvador ha recibido vientos favorables en el entorno económico, pero la economía está anclada y no genera el empleo que la población necesita, debido a la incertidumbre originada en factores negativos, como: políticas económicas que no crean confianza, crisis fiscal, e inseguridad ciudadana.

Un importante impulso lo brinda la economía mundial al mejorar las proyecciones de 3.6% en 2017 y 3.7% en 2018 (FMI). Estados Unidos expandió el PIB a 3% en el tercer trimestre; mientras que la tasa de desempleo total bajó a 4.1% en octubre y el hispano a 4.8%, siendo las más bajas en los últimos años.

El entorno positivo internacional se combinó con un favorable invierno, permitiendo ambos un desempeño positivo en diferentes variables económicas: las remesas crecieron 10.3% a octubre, contribuyendo adicionalmente con 1.4% del PIB, respecto al año previo; por su parte, las exportaciones de bienes crecieron 5.7% a septiembre; el buen régimen de lluvias permitió que la generación hidroeléctrica de julio a septiembre fuera la mayor en los últimos cinco años y se prevé un fuerte incremento de la zafra 2017-18.

No obstante lo anterior, la economía muestra una pérdida de empleo formal y bajo nivel de ventas, lo cual revela que son factores internos los que no permiten aprovechar los vientos favorables:

El empleo formal del ISSS se contrajo en 3,187 plazas a julio de 2017, comparado con el de noviembre de 2016.

El saldo neto del Indicador de Ventas de FUSADES fue -6.4 en el tercer trimestre, manteniendo un promedio negativo durante el año.

Los empresarios señalan que el clima de inversión sigue desfavorable -49, debido a factores relacionados con la alta delincuencia, elevada incertidumbre y políticas públicas erradas.

En 2017 la política fiscal se sumó a la profundización de la incertidumbre. El año comenzó con la amenaza de una reforma de pensiones confiscatoria, en abril no se pagó la deuda previsional y se cayó innecesariamente en “impago selectivo”. En septiembre de 2017, se aprobó por acuerdo político la reforma de pensiones, justo antes de caer en otro impago. El Proyecto de Presupuesto 2018 no cumple con la Ley de Responsabilidad Fiscal, en el sentido que haya un ajuste de 3% del PIB entre 2017 y 2019; y no refleja medidas de austeridad planteadas en la sentencia de la Sala de lo Constitucional.

Es necesario construir un clima de confianza y marcar el rumbo adecuado para que el país salga adelante, aprovechando los vientos favorables para crear más oportunidades de empleo y bienestar.

Columna publicada en la Revista El Economista, edición diciembre 2017 enero 2018, www.eleconomista.net

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