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Factores de riesgo y protección para la prevención de la violencia en jóvenes escolares de El Salvador (1)

Autor: 
CIE
Fecha: 
Jue, 06/29/2017

La violencia juvenil, especialmente la relacionada con las pandillas, se ha convertido en una preocupación mundial durante los últimos años. Esta ha sido identificada como un importante problema de salud pública muy parecido a una pandemia.

En El Salvador los jóvenes constituyen uno de los grupos poblacionales más grandes; en 2015, los jóvenes entre las edades de 15 a 24 años representaban el 20.8% de la población nacional. De igual forma, este grupo es uno de los más afectados por la delincuencia, como víctimas pero también como victimarios.  Según datos de la Policía Nacional Civil (PNC) en 2015, 11% de las víctimas de homicidios y 64% de las víctimas de violaciones fueron jóvenes entre 12 y 18 años. Por otro lado, datos de la misma fuente muestran que 1% de los homicidios (para los que se pudo establecer autoría) y 10% de las violaciones fueron cometidos por jóvenes en el mismo grupo de edad.

Las pandillas se han convertido en una amenaza para la seguridad de los jóvenes dentro y fuera de la escuela. De acuerdo con datos del MINED, en 2015(2) , el 24% de los centros escolares ha tenido problemas de seguridad interna debido a las maras o pandillas, mientras que un 65% se han visto afectados por la presencia de estos grupos delincuenciales en la comunidad donde se encuentran. Además, el 24% de los centros escolares ha sufrido deserciones a causa de la presencia de pandillas y un 28% por la violencia pandilleril. 

¿Por qué en los mismos entornos unos niños y jóvenes se involucran con pandillas y otros no? ¿Por qué unos presentan conductas antisociales y otros no? Uno de los principales aportes de este estudio, es contribuir a identificar aquellos factores que más influyen en que un joven se involucre o desarrolle comportamientos problemáticos. Aunque este estudio se llevó a cabo en centros escolares, el enfoque del estudio no es la violencia escolar.  

El modelo de factores de riesgo y protección

El marco conceptual utilizado en este estudio se basa en el modelo de factores de riesgo y protección (Catalano y Hawkins, 1996), el cual fue desarrollado para identificar los factores específicos que están asociados con la probabilidad de que un individuo presente comportamientos problemáticos. Los factores son las condiciones que aumentan la probabilidad de que un individuo presente comportamientos negativos. Los factores protectores, son condiciones que reducen la probabilidad de que participe en dichas conductas, ya sea porque mitigan el efecto de los factores de riesgo o porque influyen en la forma de enfrentarlos. 

Los factores de riesgo y protección ocurren en cuatro dominios: comunidad, escuela, familia y compañeros-individuo. La identificación de los factores de riesgos y protección específicos que se asocian con la violencia en El Salvador aporta evidencia para establecer e implementar programas de prevención e intervenciones más apropiados a la realidad salvadoreña.

Encuesta juvenil de El Salvador

Para identificar los factores de riesgo y protección se llevó a cabo la Encuesta Juvenil de El Salvador. En total, 81 centros escolares públicos en los 14 departamentos fueron incluidos en el estudio, encuestándose en ellos a todos los estudiantes de sexto y noveno grados que estuvieron presentes en la escuela el día de la encuesta. Al final se cuenta con una muestra de 8,640 estudiantes, aproximadamente la mitad de ellos en cada grado, que equivalen al 88% de la matrícula total de esos grados en los centros escolares de la muestra. El trabajo de campo se realizó entre octubre de 2014 y febrero de 2015.

El cuestionario utilizado en este estudio se basó en el original desarrollado por el Grupo de Investigación de Desarrollo Social, de la Universidad de Washington, y es parte de la iniciativa Comunities That Care (2014). El cuestionario incluyó también un módulo tomado del Eurogang Troublesome Youth Survey (2012) que permite evaluar de manera indirecta la participación en pandillas. 

¿Qué tan prevalente es la relación con pandillas de los jóvenes en edad escolar en El Salvador? 

El porcentaje de estudiantes de sexto y noveno grados que se pueden clasificar como asociados, no necesariamente miembros, de una pandilla varían entre 21% y 31%, de acuerdo con la definición que se utilice. Se identificó que los niños y los estudiantes noveno grado tienden más a estar relacionados con pandillas. No obstante, el fenómeno también fue notorio entre los estudiantes de sexto grado y las niñas.

A los estudiantes se les preguntó si en sus comunidades había presencia de pandillas; solamente el 42% respondió que no. Este resultado era consistente con el dato proveniente del Observatorio 2015 del MINED, que reportaba que en el 64% de las comunidades donde se encuentran las escuelas había presencia de pandillas. 

Si bien el promedio es de 21%, la asociación con pandillas aumenta hasta cerca del 40% cuando los estudiantes dicen que en su comunidad hay presencia de estos grupos; para el caso de los niños de noveno grado, la asociación con pandillas era más de la mitad (60%). Sin embargo, el hecho que en una comunidad haya presencia de estos grupos no significa automáticamente que los jóvenes que viven ahí se asocian a ellos.  

¿Qué tan prevalentes son las conductas antisociales entre los jóvenes en edad escolar en El Salvador? 

En el estudio se analizaron varias conductas antisociales: uso de drogas y alcohol durante el último mes, y el cometimiento de actos violentos y actividades ilícitas en los últimos doce meses. En promedio la prevalencia de estos comportamientos fue cercana al 14% entre los estudiantes de sexto y noveno grado. Entre los estudiantes que no se vinculan con pandillas solo se observó estos comportamientos en un 7% y 10% respectivamente, a diferencia de un 30% a 40% entre los que sí los estaban vinculados. 

Los resultados del estudio ponen de manifiesto que la asociación con una pandilla no necesariamente implica cometer actos violentos o ilícitos. Sin embargo, la relación con una pandilla incrementa considerablemente la probabilidad de cometerlos.   

El consumo de alcohol es común entre los jóvenes; en promedio cerca de una tercera parte ha probado alcohol alguna vez. Este tipo de comportamientos comienza en edades muy tempranas, pues entre los que han probado alcohol, un 57% lo hicieron antes de los 14 años y un 20% lo hizo antes de los 10 años. La prevalencia de consumo de alcohol fue bastante elevada, tanto en niños como en niñas; y principalmente entre niñas vinculadas a pandillas.

Si bien la violencia escolar (3)  como tal no fue el foco del estudio, la encuesta incluyó algunas preguntas sobre la participación o involucramiento del joven en peleas físicas, el uso de armas o pistolas, y el uso de drogas y alcohol dentro de los centros escolares. Más del 30% de los estudiantes reconocieron haber estado involucrados en una pelea física dentro de la escuela en los últimos 12 meses, mientras que un 3.1% y 2.3% afirmó que había llegado borracho o drogado a la escuela o que había llevado un arma, respectivamente. Este tipo de conductas antisociales fueron más frecuentes entre aquellos jóvenes con algún tipo de vinculación con pandillas; de estos, un 51% afirmó que había participado de una pelea física, mientras que un 10% llegó borracho o drogado a la escuela, y un 8% llevó algún tipo de arma al centro de estudios.

Por otra parte, 6% de los jóvenes fue amenazado dentro de la escuela, siendo el porcentaje mayor entre niños que entre niñas (8.2% y 4.8%, respectivamente).  Además, cerca del 15% de los jóvenes manifestó no sentirse seguro en la escuela; este temor era mayor entre niños que niñas (15.9% y 13.5%, respectivamente). Los porcentajes fueron aún mayores entre los jóvenes con algún tipo de vinculación con pandillas (23%).

 ¿Cuáles son los factores de riesgo y protección asociados con la asociación con pandillas y a la comisión de actos violentos o ilícitos?  

Para la identificación de los factores de riesgo y protección, con la información de la encuesta se construyeron y validaron 24 escalas que miden factores de riesgo y 11 escalas que miden factores de protección en cuatro dominios, siguiendo la metodología de CTC (Communities That Care, 2014)

La mayoría de los factores de riesgo que se identificaron como más influyentes para ambas conductas problemáticas pueden agruparse en cuatro categorías, interrelacionadas entre sí:

 

  1. Situaciones familiares: conflicto familiar, pobre control, las actitudes parentales relativas a conductas antisociales.

  2. Aspectos relacionados con el consumo de drogas y alcohol, en los cuatro dominios: incluyendo poca percepción del riesgo de consumir alcohol, disponibilidad de alcohol en la comunidad, el   consumo temprano de estas sustancias; amigos consumen drogas y alcohol. En general, las normas favorables al consumo de alcohol.

  3. Modelos de los que los jóvenes aprenden conductas: interacción con amigos antisociales, historial  familiar de conducta antisocial, familiares que consumen drogas y alcohol.

  4. Características de la comunidad: Desorganización comunitaria, disponibilidad de armas y alcohol.

 

Hay otros factores de riesgo que denotan la importancia de atender estas situaciones temprano en la vida de los estudiantes: presentar conducta antisocial temprana y el consumo temprano de drogas y alcohol.

 Por otro lado, la interacción con amigos positivos representa uno de los pocos factores de protección que resultaron significativos. La religiosidad también presenta un factor de protección, sobre todo para la prevalencia de conductas violentas o ilícitas.

¿Tienen los factores de riesgo y protección un efecto acumulado sobre la relación con pandillas o sobre los comportamientos violentos o contrarios a la ley entre jóvenes de edad escolar en El Salvador?   

Los resultados obtenidos apuntan a que, en el caso salvadoreño, los factores de riesgo tienen una influencia mucho más alta que los de protección. No obstante, aquellos jóvenes que se enfrentan a un elevado número de factores de riesgo, pero que simultáneamente también tienen un elevado número de factores de protección, tienen una reducción de cerca de 18 puntos porcentuales en la probabilidad de estar asociados con una pandilla, y también de cerca de 11 puntos porcentuales de cometer actos violentos o delincuenciales. Para que se considere que un estudiante tiene elevado nivel de protección se requiere simultáneamente de un nivel alto de por lo menos seis factores; esto indica que se requieren contar con factores de protección en por lo menos tres de las dimensiones.

Recomendaciones  

a) El dominio familia tiene un papel importante entre los factores de riesgo y protección, por lo tanto, es muy relevante fomentar su fortalecimiento. Además, es particularmente importante promover formas apropiadas de resolver conflictos.

b) Muchos de los factores de riesgo están relacionados con el consumo de alcohol. Por lo tanto, es urgente contrarrestar las percepciones culturales con respecto al uso del alcohol y las drogas, es necesario buscar la forma más adecuada de generar cambios en las normas sociales sobre el uso de estas sustancias, principalmente a temprana edad. Se recomienda difundir con más claridad los peligros asociados con el consumo de alcohol.

c) Ante la diversidad de modelos negativos que rodean a los jóvenes, en su familia, escuela y comunidad, es necesario diseñar mecanismos que busquen “premiar” conductas positivas a fin de contrarrestar el atractivo de los “modelos negativos”, en todos los dominios.

d) Aunado a lo anterior, iniciando en edades tempranas, mucho antes del sexto grado, se deben fomentar actividades que promuevan el fortalecimiento de habilidades individuales, habilidades para la vida, que proporcionen herramientas a los jóvenes para que puedan hacer frente de una manera positiva a las situaciones problemáticas que se les presenten.

e) Se recomienda fortalecer el papel que juega la escuela en el desarrollo de las conductas de los jóvenes.  Debe presentarse atención a la disciplina y al fomento de convivencia pacífica dentro de los centros escolares.   

f) Se recomienda revisar la aplicación de la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia (LEPINA), pues durante las visitas a las escuelas, en muchas de ellas, docentes y directores manifestaron que la aplicación de esa ley dificultaba ejercer la disciplina.

g) Para que jóvenes tengan más factores protectores es necesario fortalecer aspectos en todos los dominios.  Por lo tanto, se recomienda que las diversas instituciones que trabajan con jóvenes busque articular esfuerzos, para así poder apoyar a los jóvenes de manera integral. 


Referencias: 

1: Este blog contiene el resumen del estudio elaborado por el Centro de Investigación y Estadísticas, y el cual forma parte de los aportes estratégicos del Proyecto SolucionES, una alianza entre la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y cinco organizaciones empresariales y de desarrollo, unidas para trabajar en la construcción de comunidades en armonía y libres de violencia en El Salvador a través del fortalecimiento municipal, la inversión del sector privado en el ámbito nacional, y la generación de conocimiento para la toma de decisiones en prevención de violencia. El estudio completo puede consultarse en:

http://fusades.org/sites/default/files/Factores%20de%20riesgo%20y%20protecci%C3%B3n%20en%20j%C3%B3venes%20escolares%20%282%29.pdf

2: MINED. (2015). Observatorio MINED 2015 sobre los centros educativos públicos de El Salvador. San Salvador.

3: La violencia escolar es cualquier acto de agresión intencional que ocurre en las instalaciones educativas, cuando se camina hacia o desde la escuela o en actividades extramuros organizadas por la escuela. Definición del Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos. Ver: 

http://www.cdc.gov/violenceprevention/youthviolence/schoolviolence/

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