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La política social es clave para la sostenibilidad de la sociedad y la democracia

Autor: 
Helga Cuéllar Marchelli
Fecha: 
Mar, 12/10/2019

Las recientes protestas ciudadanas en Chile, Bolivia, Ecuador, Francia, e Irán, entre otros países, son una expresión clara de descontento hacia la falta de respuesta a demandas sociales concretas. Entre estas se destacan el acceso equitativo a servicios efectivos de seguridad social (pensiones y salud), la posibilidad de encontrar empleo y obtener ingresos suficientes para cubrir el costo de vida, así como una mayor igualdad de oportunidades para superarse y lograr mejores niveles de bienestar.


Sin duda, la ausencia prolongada de condiciones consideradas mínimas para una vida digna puede desatar en las personas una profunda insatisfacción con la conducción política del Estado. Precisamente la ineficacia de este para resolver sus problemas más sentidos se traduce en un deterioro gradual del apoyo a la democracia y la confianza en las instituciones, poniendo en riesgo la estabilidad social y la gobernabilidad. Por ende, la política social no debe tomarse a la ligera, sino partiendo de que la razón de ser del Estado son las personas y su organización cobra sentido según su capacidad para dar respuesta a necesidades humanas en constante evolución.


La política social es un conjunto de acciones orientadas a resolver necesidades básicas de las personas que el mercado por sí solo no puede satisfacer. Su objetivo es proveer servicios y garantizar un nivel de vida aceptable en sus mínimos a través de varias formas de redistribución (Titmuss, 1974). Entre estas se pueden mencionar: la provisión universal de servicios en especie (ej. sistemas de educación y salud), el pago directo de pensiones no contributivas (ej. bono al adulto mayor), deducciones de impuestos para aumentar el ingreso de los hogares (ej. deducciones en salud y educación del impuesto sobre la renta) y el acceso a pensión por jubilación y seguro de salud al tener un empleo formal.


Para evitar la desconexión entre el discurso político que suele predominar entre las rendiciones de cuentas de la gestión pública y la realidad, es importante que los ciudadanos aprendamos a enjuiciar la eficacia de la política social y desempeñemos un rol más activo y constructivo en su formulación, revisión y/o evaluación. Al fin y al cabo, la política pública en materia social no solo se financia con nuestros impuestos, sino también tiene un impacto significativo en las personas, la sociedad y el país al cual pertenecemos y nos debemos.


Pero, ¿cuáles son algunos de los criterios a considerar al momento de emitir un juicio de valor sobre una política social? Para comenzar, recordemos que adjuntarle el calificativo social a una medida no es suficiente para que esta conduzca a una mejoría en la calidad de vida de las comunidades, pues esto depende de varios factores (FUSADES, 2016). La viabilidad y eficacia de una política social está determinada por la calidad de su diseño. Al respecto, interesa que esta sea no discriminatoria, esté basada en resultados; y, además, que no sea producto de la intuición de los funcionarios, sino más bien parta de la evidencia técnica existente y las buenas prácticas. También es importante que la implementación de la política social sea coherente con sus objetivos, el tiempo de ejecución programado y las metas e indicadores para poder darle seguimiento. De igual manera, interesa que esta cuente con el financiamiento necesario y que cada centavo invertido produzca el efecto esperado de mejora en las condiciones de vida de los beneficiarios.


Si la política social responde con eficacia a las principales demandas de la población, desaparece la distancia entre un discurso oficial de buenas intenciones y la realidad, mejora la confianza en la administración pública y se reduce la posibilidad de que ocurran conflictos que pongan en riesgo la estabilidad social, política y económica de los países. Por eso, vale la pena darle a la política social la atención que merece; pues esta contribuye a elevar el nivel de bienestar de las personas, garantizar la sostenibilidad de la sociedad, la confianza en el sistema político y la preferencia por la democracia, como  medio para asegurar el goce de derechos y la calidad de vida.


Referencias

 

FUSADES (2016). El potencial de la política social para desarrollar las capacidades de los salvadoreños y promover el bienestar. Informe de Coyuntura Social 2015-2016. Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social, Antiguo Cuscatlán, La Libertad, El Salvador, págs. 13-38.

 

Titmuss, R. (1974) What is social policy? En Abel-Smith, B. y Titmuss, K. (Eds.), Social policy an introduction. Capítulo 2, New York, NY: Pantheon Books, A Division of Random House, págs. 23-32.


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