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Urge una ciudadanía más integrada

Autor: 
Gabriela Góchez
Fecha: 
Mié, 11/08/2017


8 de noviembre de 2017

Los avances en desarrollo social y económico, 25 años después de los Acuerdos de Paz, no han sido suficientes ni sostenidos para mejorar la calidad de vida de los salvadoreños, habiendo todavía muchas inquietudes ciudadanas pendientes de atender. Si bien es cierto que ha aumentado la inversión social y el acceso a servicios básicos, educación y salud, pero ha habido retrocesos importantes vinculados con el empleo, seguridad, legitimidad institucional y participación ciudadana (FUSADES, 2017).

En primer lugar, el sistema económico parece tener dificultades para absorber su fuerza laboral, pues la informalidad, el subempleo y el desempleo siguen siendo desafíos de país. En 2016, al igual que en 2006, 72% de las personas económicamente activas no tenían seguridad social (asistencia médica y pensiones)[1]. En segundo lugar, la violencia sigue aquejando a la población, ya que, para 2016, más de la mitad de los hogares salvadoreños tuvo que enfrentar restricciones debido al clima de inseguridad –transitar con libertad, poner un negocio,  no salir de noche, no permitir que los niños salgan a jugar, no dejar la casa sola, entre otras[2]. En tercer lugar, el país se ha caracterizado desde 2006 por una débil gobernabilidad en cuanto a voz y rendición de cuentas, efectividad gubernamental, Estado de derecho y control de la corrupción[3]. En cuarto lugar, pareciera que el contexto nacional ha generado un descontento ciudadano, de tal manera que cada vez menos personas apoyan la democracia y confían en las instituciones –gobierno, congreso, poder judicial, partidos políticos y policía. Por ejemplo, en 2016, solo uno de cada tres encuestados creía que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno[4].

Esta situación social, además de afectar la calidad de vida de los salvadoreños, tiene un fuerte impacto en sus vínculos sociales y valores, generando un desarraigo que afecta su participación en la sociedad y su solidaridad para con sus connacionales. Por un lado, los ciudadanos desconfían cada vez más de la capacidad de las instituciones de garantizar las condiciones necesarias para el crecimiento económico y la generación de empleo de calidad. Esto provoca desapego e induce a las personas a buscar salidas individuales a la crisis, como la migración y las remesas. Por otro lado, los salvadoreños cada vez están más insatisfechos con la democracia y el desempeño de diversos ámbitos institucionales, deteriorando así los vínculos sociales que motivan a los ciudadanos a confiar y cooperar entre sí. Por último, las personas buscan cada vez más emigrar, siendo mayor el interés entre los jóvenes de 15 a 24 años.

Ante este panorama, no es de extrañarse que disminuyan las probabilidades de construir un proyecto común de Nación que posibilite el compromiso de distintos actores en encontrar soluciones a los problemas que más afectan a los salvadoreños. Por lo tanto, urge orientar políticas públicas que sustenten que el desarrollo y la sostenibilidad de una sociedad dependen de su capacidad de fomentar la voluntad de cooperar para sobrevivir y prosperar, mediante la construcción de vínculos sociales y valores, la legitimidad de instituciones regidas por un Estado de derecho y la igualdad de oportunidades económicas y sociales. Es necesario, entonces, partir por fomentar la confianza, la reciprocidad y la cooperación en cada uno de los ciudadanos, a fin de procurar una sociedad más integrada y enrumbar el país hacia el desarrollo.

Nota

Se amplía sobre esto en el Informe de Coyuntura Social 2016-2017, el cual puede descargar en este enlace: http://fusades.org/node/7507

Referencias

FUSADES (2017). Situación social en breve. Informe de Coyuntura Social 2016-2017. Departamento de Estudios Sociales. El Salvador: FUSADES.



[1]Información extraída de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC).

[2]Ibíd.

[3] Información extraída de los Indicadores de Gobernabilidad del Banco Mundial.

[4]Información extraída del Latinobarómetro.

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