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“Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar?”

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 La juventud es una etapa crítica en la vida de las personas: un periodo de transición, en el que se han de tomar decisiones trascendentales en muchos ámbitos, especialmente en la educación y el trabajo. Conocer qué hay detrás de la elección entre estudiar y trabajar, o la combinación de ambas, permite asistir, mediante la formulación de políticas públicas, a quienes tratan de asegurar un futuro mejor para la próxima generación de trabajadores en América Latina y el Caribe. Este objetivo es prioritario debido a los cambios en el mercado laboral, marcados por la irrupción de nuevos adelantos tecnológicos que amenazan con automatizar tareas y ocupaciones.

El libro “Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar?” recientemente publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo – Canadá (IDRC), y coordinado por Espacio Público de Chile, contó con la participación de centros de investigación de nueve países de América Latina: Brasil, Chile, Colombia, Haití, México, Paraguay, Uruguay, Perú y El Salvador. El estudio se basó en la información obtenida de más de 15.000 jóvenes de entre 15 y 24 años de estos países.

En ese marco, la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), llevó a cabo el estudio “Escuchando a los jóvenes del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS)”, el cual se incluye en el capítulo 5 del libro. Para ello, se realizó una encuesta a 1,442 jóvenes entre 15 y 24 años en el AMSS, la que se complementó con un estudio cualitativo que recogió las experiencias de 150 jóvenes a través de grupos focales y entrevistas

La novedad de este estudio es que va más allá de las variables tradicionalmente levantadas en las encuestas de hogares, como ingresos o nivel de estudios, e incorpora otras menos convencionales: la información que los jóvenes manejan acerca del funcionamiento del mercado laboral, y sus aspiraciones, expectativas y habilidades cognitivas y socioemocionales. Con ello, tratamos de entender mejor a los jóvenes

¿A qué se dedican los jóvenes del (AMSS)?

El 53% de los jóvenes, entre 15 y 24 años del AMSS se dedica exclusivamente a estudiar en el sistema educativo o se encuentra capacitándose, 8% combina estudios con trabajo, 16% se dedica solo a trabajar y 24% no estudian, ni se capacitan, ni trabajan, estos son comúnmente conocidos como ninis.

Ser nini es una realidad temporal

El término nini es despectivo pues hace referencia a alguien “ocioso” o improductivo. Sin embargo, la realidad es que los nins no están sin hacer nada: La mitad de las mujeres en esta categoría se dedica a trabajo de cuido no remunerado (en promedio 9 horas al día); cuatro de cada diez jóvenes reportaron que están buscando trabajo. De manera que el número “real” de ninis; es decir, los que no estudian, ni trabajan, ni buscan trabajo, ni hacen tareas domésticas o de cuido en sus hogares, es sólo 5%. De estos, 2 de cada 10 ha buscado trabajo antes y 4 de cada 10 han trabajado. Por otro lado, 20% de los jóvenes que actualmente no son ninis dijeron que anteriormente estuvieron en esa situación; en total, el 45% de los jóvenes del AMSS es o ha sido nini alguna vez en su vida.  Ser nini es una realidad temporal que depende de la situación personal o familiar en la que se encuentran.

 

 

Por otro lado, casi 4 de cada 10 hombres de 15-17 años que no estudian dicen que se debe a la inseguridad; la dominación territorial que tienen las pandillas limita el acceso de los jóvenes a oportunidades de educación y trabajo, y además, jóvenes que viven en áreas con presencia de pandillas son estigmatizados por la sociedad.  La percepción es que ser nini se asocia con conductas antisociales; sin embargo, los resultados muestran la relación inversa: la inseguridad contribuye a que algunos jóvenes sean ninis.

A lo largo del capítulo de El Salvador, se muestra que los ninis no son muy diferentes de aquellos jóvenes que solo trabajan.  Las diferencias grandes se observan entre los jóvenes que continúan estudiando (ya sea que trabajen o no) y los demás.

Los que deciden trabajar se enfrentan a un mercado laboral difícil

Los jóvenes que deciden trabajar, se encuentran con un entorno de bajo crecimiento, donde las oportunidades empleos formales son escazas. Su inserción laboral se ve limitada por la falta de competencias laborales y experiencia, según declararon los entrevistados. De los que logran insertarse, 74% trabaja en la informalidad y 47% gana menos del salario mínimo. Los jóvenes, además, experimentan una alta rotación: solo 15% tiene más de un año en su empleo actual.

¿Qué tan preparados están los jóvenes para desenvolverse en el mercado laboral?

En términos generales los jóvenes muestran unas áreas fuertes y otras débiles. Muestran debilidades en áreas importantes para el mercado, como en sus habilidades numéricas (respondieron solo un 37% de respuestas), y en el limitado dominio del inglés (solo 27% dijeron que lo hablan).  En cambio, 9 de cada 10 jóvenes manejan dispositivos tecnológicos con facilidad lo que es clave para la inserción laboral en un mercado cada vez más tecnológico.  Los jóvenes que solo trabajan y los ninis muestran desventajas en todas las habilidades cognitivas y técnicas con respecto a los que se mantienen en el sistema educativo.

Por otro lado, en general, los jóvenes tienen altas habilidades socioemocionales; por ejemplo, muestran valores altos de autoeficacia y perseverancia. Pero valores bajos de autoestima y perciben que su situación depende más de factores externos que de su propio esfuerzo –esto último principalmente en el caso de los ninis-.

Por otro lado, los jóvenes desconocen cuánto es el retorno a la educación principalmente para niveles educativos altos, pues subestiman los ingresos de trabajadores con educación superior, principalmente de aquellos con educación superior técnica. 

Los jóvenes tienen expectativas altas

Ocho de cada 10 desearía completar la educación superior, ya sea técnica o universitaria. Entre los que están estudiando, esta proporción es más alta, casi nueve de cada 10.

¿Qué se debe hacer para mejorar las oportunidades educativas y laborales de los jóvenes?

Sobre la base de estos hallazgos, esta publicación sugiere qué acciones de política pueden ayudar a los jóvenes a realizar una transición exitosa desde sus estudios al mercado laboral. Los resultados de esta investigación, una radiografía detallada sobre los jóvenes de América Latina y el Caribe, ofrecen un panorama alentador en la mayoría de los aspectos. En él no hay cabida para prejuicios y estereotipos, como los que pesan sobre los millennials o sobre los 20 millones de ninis (jóvenes que ni estudian ni trabajan ni se capacitan) que hay en América Latina y el Caribe. 

Para más detalles, les invitamos a leer el capítulo 5 del libro, que pueden descargar en: https://publications.iadb.org/handle/11319/9289#sthash.4NNawJDR.dpuf

 

 


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