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Dinámica del mercado laboral de mujeres y hombres en El Salvador

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En este trabajo se estudia la dinámica del mercado laboral salvadoreño con el fin de identificar los factores que facilitan a los individuos alcanzar y permanecer en trabajos “favorables” y si estos factores difieren entre mujeres y hombres. El objetivo es aportar conocimiento útil para el diseño de intervenciones de política pública que considere aspectos diferenciados para ambos sexos. 

Por medio del uso de datos de panel a nivel individual y de hogar, se examinan las transiciones entre estados laborales favorables, no favorables y la inactividad; asimismo, cómo esas transiciones son influenciadas por características individuales, del hogar, del entorno y del trabajo. Se considera como estado laboral favorable el empleo asalariado formal y el trabajo por cuenta propia con un ingreso superior al salario mínimo. El análisis se complementa con entrevistas a profundidad con mujeres, del área rural y urbana, de diferentes perfiles.  

Los resultados del estudio indican que: (a) el crecimiento económico impacta particularmente a la participación laboral de las mujeres; (b) la participación laboral femenina ha sido baja y consistentemente la mitad de la masculina a lo largo de los últimos 15 años; sin embargo, una vez que la mujer se incorpora al mercado laboral, participa en la misma proporción que los hombres en categorías ocupacionales tales como asalariado, trabajo por cuenta propia, etc., la diferencia radica en el sector en el que se insertan; (c) para los asalariados, las brechas salariales, entre mujeres y hombres, tienden a disminuir a mayor nivel educativo, hasta ser inexistentes para el nivel de educación superior; para los trabajadores por cuenta propia, la brecha de ingresos es grande y se mantiene para los niveles de educación e incluso incrementa para los de educación superior; (d) alrededor  de ocho de cada diez individuos, mujeres y hombres, que tienen un empleo asalariado formal, el estado considerado como el más favorable, se mantiene en ese estado de un año a otro. En general, para las personas que se encuentran en cualquiera de los estados laborales favorables, siete de cada diez se mantiene en un estado favorable de un año a otro, dos de cada diez transita a uno no favorable y el resto, a la inactividad; (e) la educación, particularmente la secundaria y terciaria, es el factor más determinante en la transición hacia estados laborales favorables y favorece la permanencia en ellos; (f) el acceso a remesas y otros ingresos inciden en la probabilidad de transitar a un trabajo por cuenta propia favorable; (g) más de la mitad de los que se encuentran en un estado no favorable, tienden a mantenerse en estos estados; de los que transitan, los hombres lo hacen más a un estado laboral favorable y las mujeres, a la inactividad; (h) ocho de cada diez mujeres inactivas, las cuales, en su mayoría, se dedican al trabajo doméstico y de cuido, suelen mantenerse en ese estado. De transitar, lo hacen principalmente a estados laborales no favorables. 

Las entrevistas permitieron indagar sobre las motivaciones que tienen las mujeres para entrar y salir del mercado laboral y, en particular, de empleos asalariados formales: 1) prevalece el rol cultural de la mujer como encargada del hogar: en ella recae la responsabilidad del trabajo doméstico y de cuido; 2) la poca flexibilidad de los trabajos asalariados no permite que tengan un balance entre su vida laboral y las responsabilidades domésticas y de cuido; y, 3) las que sí tienen empleos asalariados cuentan con una red de apoyo, conformada por sus familiares inmediatas (mamá, abuela, hija, sobrina, tía y otras).

Estos resultados tienen implicaciones de políticas públicas: Solamente alrededor de tres de cada diez personas ocupadas tienen un empleo asalariado formal; el crecimiento de la economía es importante para generar más puestos de trabajos formales. La legislación laboral cuenta con ciertas rigideces que inhiben la inserción laboral de mujeres y jóvenes, por lo que debe revisarse. Cinco de cada diez mujeres y más de cuatro de cada diez hombres en edad de trabajar no han completado la educación secundaria, por lo que  es necesario fomentar que los jóvenes completen, por lo menos, este nivel educativo, ampliando su cobertura y promoviendo las modalidades flexibles de educación, por ejemplo; además, se debe promover capacitaciones técnicas-vocacionales y programas de emprendimiento que enseñen las competencias y habilidades requeridas por el mercado. El hecho que las remesas y otros ingresos del hogar favorezcan la transición hacia un trabajo por cuenta propia favorable, posiblemente se deba porque permiten el financiamiento de capital necesario; por tanto, se debe facilitar el acceso a capital, particularmente a las mujeres, ya que  casi cuatro de cada diez mujeres ocupadas son trabajadoras por cuenta propia no favorable;  Para las mujeres, el balance entre sus vidas laborales y sus responsabilidades en el hogar es determinante en la decisión de entrar y permanecer en el mercado laboral; por ello, se les debe proveer una estructura de apoyo para el cuido de sus familiares, por ejemplo, estableciendo guarderías. Con el mismo fin, se debe fomentar la educación inicial y parvularia, lo que, además de que los menores están cuidados, tiene el beneficio adicional de incidir en que los niños que la reciben alcancen, en el largo plazo, un mayor nivel educativo. 


Organizaciones involucradas:


El Salvador

Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social, FUSADES

www.fusades.org

 

Nicaragua

Fundación Internacional para el Desafío Económico Global, FIDEG

www.fideg.org

 

Canadá

Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo del Gobierno de Canadá, IDRC

http://www.labor-al.org/index.php/proyecto/idrc.html 

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