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Acciones en la Asamblea Legislativa: buen esfuerzo inicial, pero queda mucho por hacer

Autor: 
DEC
Fecha: 
Jue, 06/14/2018

El mal manejo de los fondos públicos le ha pasado factura al país; en 2009 perdió el grado de inversión; en 2017 cayó en impago, lo que trajo desastrosas consecuencias, luego de décadas de haber gozado de un buen récord crediticio. El gasto desmedido, el alto endeudamiento y los problemas de liquidez debilitaron la estabilidad macroeconómica, que era hasta hace unos años una de las ventajas que presentaba El Salvador. En el pilar de la estabilidad macroeconómica del Índice Global de Competitividad1 , pasó de la posición 62 en 2008 a la 85 en 2017, debido, en parte, a la trayectoria ascendente de la deuda. En el pilar institucional, de ocupar la posición 61 en 2008 retrocedió al puesto 133 en 2017; dentro de los componentes fiscales de este pilar, retrocedió en el desvío de fondos públicos, en la eficiencia del gasto público y en la carga de la regulación gubernamental. El crecimiento del gasto corriente y el uso de deuda para financiar una parte de este, han impulsado el crecimiento de la deuda del sector público no financiero (SPNF). En 2017, esta deuda alcanzó el 71.6% del PIB, y, de no tomarse medidas para ordenar las finanzas públicas, la trayectoria es insostenible.