Editorial publicado en www.eleconomista.net edición marzo-abril 2025.
El crecimiento económico sostenido requiere una estrategia clara que aproveche las fortalezas existentes en nuestra economía. En vez de dispersar esfuerzos, es fundamental concentrar las apuestas de desarrollo en aquellos sectores donde ya somos competitivos en los mercados internacionales. Un buen punto de partida para identificarlos es el análisis de nuestras exportaciones.
Un caso ilustrativo es el sector de plásticos, en particular los artículos para el transporte o envasado, tapones, tapas y otros dispositivos de cierre de plástico (partida arancelaria 3923). En 1994, El Salvador exportaba solo US$5.7 millones en estos productos, lo que representaba menos del 0.1% del PIB de ese año. Para 2024, las exportaciones alcanzaron US$306 millones, equivalentes al 0.88% del PIB, con un crecimiento anual promedio del 14.2%, superando en 9 puntos porcentuales al crecimiento del PIB nominal en el mismo periodo.
El 87.5% de estas exportaciones se dirigen a la región centroamericana y República Dominicana, lo que destaca la relevancia de la integración económica regional. Sin embargo, también es clave diversificar mercados para garantizar un crecimiento sostenible a largo plazo.
Otro aspecto fundamental de este sector es su alto valor agregado, reflejado en una productividad del sector de caucho y plástico que en 2021 equivalía a 8.4 veces de la productividad promedio del país. No obstante, este sector genera apenas 2,157 empleos directos, lo que indica que para crear más oportunidades de alto valor se necesita un aumento significativo en la producción. Esto requiere una estrategia bien estructurada de promoción de exportaciones y atracción de inversión.
Para lograrlo, en el país se debe definir una propuesta de valor clara para atraer nuevas inversiones a este sector. Elementos clave incluyen mano de obra especializada, que exige coordinación con universidades e institutos tecnológicos, así como electricidad estable y competitiva, infraestructura industrial y logística eficiente, y un entorno de negocios basado en la seguridad jurídica y la buena gobernanza.
Este ejemplo no es único. El Salvador tiene fortalezas en otros sectores que pueden identificarse a través del análisis de exportaciones de bienes y servicios. Si logramos articular una estrategia de crecimiento centrada en nuestras ventajas competitivas, con una visión de largo plazo y el compromiso de todos los sectores —empresarios, gobierno, academia y sociedad— podremos construir una economía más sólida, con más empleos de calidad y mejores oportunidades para todos.