El desafío es que América Latina compite con regiones que durante varias décadas han invertido en capacidad, digitalización y gobernanza de sus puertos. Seguimos enfrentando tiempos de tránsito largos, costos logísticos elevados y cuellos de botella en fronteras y ciudades puerto. La brecha con Asia y Europa es amplia, pero se puede cerrar con proyectos, instituciones y métricas.


Más exportaciones exigen puertos mejor conectados

Para que Centroamérica y República Dominicana aceleren su crecimiento por la vía de las exportaciones, la logística portuaria y la conectividad marítima deben ser parte de la estrategia de desarrollo regional. La evidencia es clara: donde hay puertos eficientes y bien conectados, el comercio fluye, los costos bajan y las empresas escalan.

El desafío es que América Latina compite con regiones que durante varias décadas han invertido en capacidad, digitalización y gobernanza de sus puertos. Seguimos enfrentando tiempos de tránsito largos, costos logísticos elevados y cuellos de botella en fronteras y ciudades puerto. La brecha con Asia y Europa es amplia, pero se puede cerrar con proyectos, instituciones y métricas.

Un indicador útil es el Índice de Conectividad del Transporte Marítimo de UNCTAD (LSCI, por sus siglas en inglés). En junio de 2025, Panamá ocupó la posición 26 entre 179 economías; República Dominicana (RD) la 42; Guatemala la 48; y Costa Rica la 56. En contraste, las economías más pequeñas están rezagadas: Honduras 80, Nicaragua 115 y El Salvador 134. Esto muestra que la región es diversa; algunos países ya compiten por servicios directos y escalas mayores, otros dependen de transbordos y rutas esporádicas, con más tiempo y  mayores costos.

¿Qué hacer para mejorar la conectividad y habilitar un salto exportador?

Invertir en capacidad y eficiencia portuaria. Nuevos muelles, mayor calado y grúas de alto rendimiento, pero también mejores procesos “ship-to-shore” y productividad tierra-adentro. Las Asociaciones Pública Privadas (APP) o las concesiones bien diseñadas atraen capital y know-how si hay contratos con metas claras y supervisión técnica. La sociedad de economía mixta entre Yilport Holding Inc. y el gobierno de El Salvador para operar los puertos de La Unión y Acajutla por 50 años y una inversión de US$1,615 millones, puede ser una oportunidad en esta área.

Digitalización integral. Port Community Systems, ventanilla única sin papel, gestión de riesgo en aduanas y trazabilidad de punta a punta reducen días a horas. La interoperabilidad regional de datos es clave para el tránsito intracentroamericano. La integración aduanera profunda entre El Salvador, Guatemala y Honduras, es un avance en esta dirección.

Gobernanza y métricas. Autoridades portuarias y aduaneras con autonomía técnica, tableros públicos de desempeño (tiempos de buque, camión y despacho) y regulaciones pro-competencia que incentiven más servicios y escalas directas.

Corredores verdes y resiliencia. Electrificación de equipos, energía renovable en terminales y suministro eléctrico a buques en muelle (shore power). Las cadenas bajas en carbono ya son requisito de compradores globales; quien se anticipe gana contratos y reputación.

Integración regional y diversificación de rutas. Unión aduanera efectiva, ventanillas integradas en frontera y negociación conjunta con navieras para abrir servicios feeder y directos hacia mercados prioritarios. Panamá y RD muestran que la conectividad se construye; Guatemala y Costa Rica avanzan; el resto debe acelerar. UNCTAD recuerda que la competitividad exportadora se correlaciona con la conectividad marítima: subir en el Índice de conectividad del transporte marítimo (LSCI) es estratégico.

 

La región puede competir si alinea proyectos, instituciones y datos con un objetivo simple: que la carga salga y llegue más rápido, con menos costo y menor huella ambiental. Esa es la base para exportar más y mejor.

Editorial publicado en la edición septiembre-octubre 2025 www.eleconomista.net