El interés en las bebidas fermentadas ha crecido exponencialmente en los últimos años, impulsado por una mayor conciencia sobre la salud y el bienestar. Estas bebidas no solo son valoradas por sus propiedades organolépticas, que aportan sabores y texturas únicas, sino también por sus beneficios funcionales, especialmente cuando contienen probióticos. La creciente investigación científica ha comenzado a desvelar el papel crucial de la microbiota intestinal en la salud general, lo que ha catapultado a las bebidas probióticas al centro de atención de consumidores y fabricantes por igual.