Los partidos políticos son entidades indispensables para la vida en democracia. Aunque la idea sea repetida constantemente, su reiteración tiene una razón muy válida: evitar que el sistema de partidos se debilite. Como se ha comprobado en diversas experiencias foráneas, la fragilidad de los partidos políticos conduce al populismo y a la ineficacia de las instituciones, ambos enemigos del desarrollo.

  • Luis Mario Rodríguez
  • Guillermo Miranda